• Académicos de la BUAP reflexionan sobre el papel del lenguaje en el intercambio de conocimientos y para propiciar mejores condiciones sociales.

La diversidad lingüística es una riqueza que determina las posibilidades de acercamiento entre los miembros de distintas agrupaciones. Como universitarios necesitamos desarrollar una multiplicidad de lenguajes que nos permita transformar la forma con la que entendemos y creamos nuevos mundos, expresó Gerardo del Rosal Vargas, investigador del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” (ICSyH) de la BUAP.

Dentro de la mesa de trabajo “Lengua y sociedad: la lengua como factor de identidad”, del coloquio “Abriendo puertas, estrechando lazos: la universidad pública ante el retorno de estudiantes transnacionales”, el investigador aseveró que si bien el lenguaje académico puede establecer fronteras entre los diferentes grupos científicos, profesionales y estudiantiles, es necesario generar modos de intercambio e interpretación de esos sistemas de comunicación específicos, como las diferentes simbolizaciones que se utilizan en matemáticas, álgebra, computación y pensamiento analógico.

“Lo importante es la manera en la que se avanza en el manejo de estos lenguajes, para que sea posible construir puntos de vista que sean compartidos con los miembros de las otras comunidades del conocimiento”, aseveró. “Las ciencias exactas tienen un tipo de lenguaje muy distinto a otras áreas, y no es que uno sea mejor que otro sino que tienen funciones distintas, por lo que debemos de aprender a utilizarlos de esa manera, ya que todos nos permiten generar conocimiento a distintos niveles”.

Del Rosal Vargas subrayó que hoy en día, en las universidades es cada vez más común encontrar centros de aprendizaje enfocados en el tema del intercambio de distintos lenguajes académicos: “parte del trabajo de estos lugares es descubrir cómo desarrollar una sensibilidad lingüística en los participantes para que puedan identificar, reconocer y apropiarse de otros modos de simbolización e interpretación que son necesarios para determinados tipos de actividades profesionales”.

El lenguaje aglutina, “nos une al pasado y nos proyecta al futuro”

En dicho mesa de trabajo también participó Louisa Greathouse Amador, profesora investigadora del ICSyH de la BUAP. En su intervención habló sobre el lenguaje desde un punto de vista reflexivo, en el que lo definió como un factor de identidad.

“El lenguaje nos une al pasado y nos proyecta al futuro. Es un vínculo de símbolos que aglutina a la comunidad que comparte el mismo código”, refirió ante estudiantes y docentes que se dieron cita en el Complejo Cultural Universitario, sede del coloquio “Abriendo puertas, estrechando lazos: la universidad pública ante el retorno de estudiantes transnacionales”.

Ahí, Greathouse Amador afirmó que el lenguaje tiene un valor práctico y social, pues a través de este se realizan acciones que van más allá de comunicarse: “establecemos nuestra posición social, proyectamos una imagen, construimos nuestra identidad. Toda palabra que usamos es más que su significado”, por lo que juega un papel importante en la construcción de ambientes pacíficos, dañinos, inclusivos o exclusivos, saludables, positivos o violentos para la misma sociedad.

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