Obesidad

Por Redacción

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y las políticas permisivas del Gobierno mexicano favorecieron el ingreso de alimentos chatarra al país, los que hoy lo tienen sumergido en una epidemia de obesidad, sobrepeso y diabetes. Mientras, diversas industrias estadounidenses y canadienses se llenan los bolsillos.

En entrevista para SinEmbargo, el doctor Abelardo Ávila Curial, investigador del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, señaló que el efecto del TLCAN fue devastador en muchos aspectos. Por ejemplo, dijo, la mentalidad que generó en torno a las políticas públicas: se concibió el modelo de libre comercio como el eje de la solución de los problemas de pobreza, nutrición, desarrollo social e infraestructura comunitaria.

“Construimos el peor de los mundos posibles alrededor del TLCAN. La política alimentaria en México es marginal, excluyente, fragmentada. En el país lo que menos importa es el bienestar humano, lo que más importa son las ganancias”, aseguró.

Victor Suárez Carrera, director de la Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productores del Campo (ANEC), señaló que el acuerdo además sustituyo el sistema de alimentación de los mexicanos.

“Con el TLCAN no sólo se desmanteló la producción alimentaria de México, sino que también sustituyó su sistema de alimentación por productos industrializados importados por empresas estadounidenses. Impuso un modelo de alimentación de comida rápida, hiperindustrializada, con baja o nula calidad nutricional y un alto contenido de saborizantes y colorantes artificiales, conservadores químicos y con hormonas, pesticidas, toxinas y grandes cantidades de carbohidratos. Éste modelo se impuso desde EU para México y es lo que yo llamo un ‘imperialismo alimentario’”, explicó.

En 1993, la primera tienda Walmart Supercenter llegó al país y fue ubicada en Plaza Oriente, en la zona oriente de la Ciudad de México. La cadena se instaló y puso a disposición de los consumidores principalmente alimentos procesados, azucarados, grasosos y con altos contenidos calóricos.

Un estudio del Instituto de Políticas de Agricultura y Comercio (IATP, por sus siglas en inglés) señala que entre 1994 (año en que se firmó el TLCAN) y 2001, el número de tiendas Walmart creció en México de 114 a 561, y ya para 2005 controlaba el 20 por ciento del sector de menudeo de alimentos.

Actualmente cuenta con más de 3 mil sucursales en seis países de Centroamérica y abarca las marcas Aurrerá, Superama Vip´s, Sam’s Club y Suburbia, todas ellas con presencia en México.

“El boom de Walmart genera desigualdades, empobrece, destruye la cohesión social, la vida de los barrios, de las colonias y los negocios locales”, recriminó Victor Suárez, de la ANEC.

De acuerdo con datos del Foro Nacional de Alimentación y Nutrición de 2012, el 45 por ciento de los alimentos que consumen las familias mexicanas se adquieren en tiendas de autoservicio.

Julieta Ponce Sánchez, directora del Centro de Orientación Alimentaria, explicó que dicho modelo de negocio está basado en los productos que tienen mayor vida de anaquel, mismos que son fabricados con altos contenidos de sodio y jarabe de maíz de alta fructuosa.

En el documento del Foro se lee: “Las tiendas de autoservicio y supermercados participan con el 45 por ciento del abasto minorista de alimentos, así han ido desplazando a los mercados públicos y tiendas. Tan sólo Walmart aumentó sus ventas en México de 57 mil 810 a 183 mil 119 millones de pesos entre 1998 y 2006 respectivamente”.

En Walmart los consumidores pueden hallar una extensa variedad de bebidas azucaradas y alimentos procesados, que de acuerdo con especialistas han contribuido de forma importante en la epidemia de sobrepeso y diabetes que fue declarada por el Gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto hace pocos meses.

FUENTE: SINEMBARGO.MX

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