Por: Jesús Persino Escalante

Tal como se espera una nueva creatura que ha sido gestada con la mayor de las ilusiones, Y  en su arquitectura han intervenido la esperanza, la buena voluntad, el valor, la inteligencia y la experiencia.

En estos días en que nuestro país participa en foros regionales, mundiales y el diálogo se abre a todo el orbe, por su importancia y potencialidad, México sigue siendo un jugador que cuenta y tiene su espacio en las grandes ligas.

El concepto que se tiene a nivel internacional de la actual Administración Federal no es para nada la imagen que el Presidente y sus colaboradores pretenden difundir con onerosos costos al erario.

Ayotzinapa, Atenco, Acteal, las fosas, los desaparecidos, gobernadores corruptos, la entrega del país a empresas extranjeras, el espionaje, la compra de votos, etc. etc. son carpetas en que fijan su atención los gobiernos y la prensa extranjera.

De igual forma al interior del país se ejerce un gran despliegue de publicidad que pretende ocultar los abusos de poder, la violencia, a corrupción y la impunidad, sin embargo, en el ámbito interno, existen resistencias organizadas y corrientes de pensamiento lideradas por mexicanos honestos, capaces, valerosos y competentes que enfrentan a la mafia que simula cumplir con la Ley.

Siendo el caso reciente el que nos muestra José Luis Caballero Ochoa, Eríque Cárdenas Sánchez, Edna Jaime Treviño, Sergio López Ayllón, Jacqueline Peschard Mariscal y Pedro Salazar Ugarte quienes han renunciado a seguir colaborando en el diario de circulación nacional “El Universal” a fin de defender su buen nombre.

El tema central es la conformación del Sistema Nacional Anticorrupción organismo que ya nació. Pero al que le quieren negar la vida los mismos que lo promocionan.

Saben que esa indeleble criatura  contiene el embrión de cambio que al desarrollarse puede cometer un parricidio  por ello le niegan el derecho de nacer, o por lo menos de tener una vida normal. La lucha por deformarlo y enterrarlo se está dando con mucha rabia.

¿Sobrevivirá?

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